Breve introducción a la Nutrición de Rumiantes
La nutrición de rumiantes (vacas, ovejas, cabras) se basa en la fermentación microbiana en el rumen. Los microorganismos (bacterias, hongos y protozoos) digieren la fibra (celulosa y hemicelulosa) convirtiéndola en Ácidos Grasos Volátiles (AGV), que aportan hasta el 70% de la energía del animal.
Los Tres Pilares de la Dieta
- Fibra (Forrajes): Es indispensable mantenerla entre el 30% y el 35% de la ración para estimular la masticación, la producción de saliva (efecto buffer) y la rumia. Un buen forraje asegura la síntesis de ácidos acético y butírico, fundamentales para la grasa de la leche.
- Energía (Carbohidratos): Proviene de azúcares y almidones (ej. maíz o melaza). En el rumen, estos carbohidratos producen ácido propiónico, que el hígado transforma en glucosa. Son vitales para la ganancia de peso y la producción de leche.
- Proteína: Se divide en dos. La proteína degradable (DIP) es utilizada por los microbios del rumen para crear proteína microbiana (de alta calidad). La proteína no degradable o bypass (UIP) escapa a la fermentación y se absorbe directamente en el intestino.